" El corazón muere de muerte lenta,
mudando cada esperanza como las hojas de un árbol,
hasta que no queda ninguna.
No hay esperanza, no queda nada."

- Memorias de una geisha

La casa en el confín de la tierra

23 de febrero de 2014

 
 
Este manuscrito de 187 páginas pertenece a la literatura de terror, pero también podía tener cabida en la de ciencia ficción, porque aparece en el espacio exterior con situaciones como la explosión del sol y por ello esto cabría en la ciencia ficción y a la vez que también en la de terror porque en él salen bestias con cara de cerdo y cuerpo humano que le atacan a él y a su perro.
 
Este libro me ha parecido que había partes que te perdías y otras que faltaban trozos de la historia, lo cual  lo ha ido explicando mientras leías que habían parte del manuscrito de Lovecraft que no se entendía porque estaban en mal estado y no ha podido adaptarlas. Entonces yo lo interpreté como pude.
 
La obra me ha resultado pesada a la hora de leérmela, pero en ciertos tramos me ha resultado interesante y excitante por su desbordante imaginación y su vocabulario delicado y poético. También tengo que decir de este libro, que hay a veces que no sabes  por dónde sigue la historia porque mezcla ideas, por ello puedo decir que la estructura de la historia está confusa y a veces no sabes lo que en realidad ha pasado.
 
También que hay que decir que a partir del capítulo quince mejora y incluso es el mejor del libro. Gira tan rápido el mundo que ni siquiera se da cuenta que toda la habitación va envejeciendo. Bueno no sigo con ello, ya lo veréis vosotros si lo leéis. Me ha gustado su forma de describirte la situaciones tan irracionales como fantásticas. Al ser literatura clásica y hay que tener paciencia con ella.
 
Para terminar pongo fragmento que me han resultado chulo:
 
“»Ahora estaba el sol en lo alto del cielo; pero seguía moviéndose perceptiblemente. Cruzó por encima de la casa, con un movimiento muy semejante al de una nave. Al quedar la ventana en la sombra, vi otra cosa extraordinaria: las nubes del buen tiempo no cruzaban el cielo reposadamente. Huían como si soplase un viento de cien millas por hora. Y mientras pasaban, cambiaban sus formas mil veces y se contorsionaban, como dotadas de una vida extraña y desaparecían. Y luego, venían otras que huían igualmente veloces.”
 
Lovecraft.

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