Los caramelos esbeltos
Las calles crean agujeros negros
que se deslizan bajo mis pies,
rotas las luces, que se deshacen
como caramelos esbeltos.
A lo lejos aparecen coches solitarios
con rastro de asfalto en las ruedas.
Ruedas que me despiertan arduos deseos
de escapar de los negruzcos ecos,
que resuenan en mi interior
y un tambor se expande dentro de mi cuerpo.
Quedo envuelto en el sonido
de mi caja vacía, donde se oye
el retumbar de la nada; esa sensación
que se esconde tras esas piernas
para escapar y llegar a tocar esa figura
que se deslumbra en mis ojos,
y así, recuperar el aliento
debajo de las estrellas de mi casa.



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