El caso del televisor destrozado
Era sábado y estaba con mi madre en el salón. La televisión estaba encendida, y mis amigos, desperdigados por ahí, no salían. Me tuve que conformar con mi madre, la cual no era muy habladora y le encantaban, cómo no, los programas de corazón. Mi intuición me quiso decir algo, pero la ignoré porque me senté junto a ella.
12 Febrero 2014


