6 de mayo de 2012
Las luces del atardecer se apagan cuando una canción suena dentro de mí. Bailo sin miedo. La escucho cada vez más alta. Las luces y colores me rodean. Estoy cansada y mis pies están rotos de bailar. Pero aún así la canción retumba en mi cabeza cada vez más fuerte. Los colores intensos que antes impregnaban todo han desaparecido. De repente, la estancia se queda sin luz. Entonces caigo al suelo y veo…





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