La personalidad

12 de julio de 2012 Relato Comments (0) 167

Estaba en el tren al lado de una chica amable vestía un estilo punk. Yo estaba pensativa y nerviosa por el hecho de no dejarme nada. Me esperaba un nuevo mundo lleno de posibilidades que la nueva ciudad me ofrecía.

El tren era un rollo, pero para salir de ese lugar debería cogerlo. La chica punk me miró con cara de curiosidad y yo le sonreí.

━Te veo nerviosa ━me dijo.

━Solo estoy emocionada, empiezo una nueva vida y no se como va salir…━dije con cierta emoción.

Ella perpleja me miró y me dijo ━Solo despega y vuela, lo demás ya vendrá.

Me quedé pensativa durante un largo rato, y con miedo, al pensar que ya no era una niña. Pero el simple hecho de pensarlo hacía que mis piernas temblaran y me llenaba de temor al pensar en la palabra equivocación.

━Eso espero… ━dije con una sonrisa irónica.

━Ahh, por cierto ━me dijo ━me llamo Amanda.

━Lo siento por no presentarme antes ━soltó una pequeña sonrisa tímida.

━No pasa nada, yo soy Sofía ━le dije yo, de manera respetuosa.

Cuando llegué a puerta de atocha, me despedí de la chica y le agradecí su buen consejo. Ella terminó su conversación con: ━Espero que soluciones todos tus miedos ━me lo expresó como si yo fuera su amiga.

━Yo le miré ━le dije ━Gracias.

Al bajar del tren cogí la escalera mecánica, proseguí por el largo pasillo que tenía una rampa mecánica.

Me dije a mí misma, «ya estoy aquí por fin, el futuro me espera».

Al llegar a la puerta, me toqué la oreja y comprobé que mi pendiente no estaba, «ya estoy gafada», me dije a mí misma.

Si os digo la verdad yo antes no creía en las chorradas como esas, pero me los había regalado mi madre y cada vez que perdía uno de los pendientes se volvía… como tarumba. El mundo conspiraba contra mi persona haciéndome sentir tan sumamente deprimida que todo me salía al revés. La gente dirá que chorrada, pero para mí es como que traicionaba la confianza de una de las personas más importantes de mi vida, porque cada vez que pasaba eso ella me miraba decepcionada. Me decía: ¡¡Ya no te voy a comprar ningún pendiente más!! ━sus palabras parecían salir de un demonio enfurecido.

Si por fin de largas semanas de estar esperando… puedo decir que espero que la entrevista me salga bien. Después de coge varias líneas de metro hasta llegar al destino que decidirá mi futuro, pensaba como poder afrontar mi primera entrevista de trabajo.La vida te trae posibilidades, solo tú puedes aprovecharlas. Esas palabras me dieron ánimos.

Al entrar me senté en un sofá, a la espera que el reloj de la sala dejará de sonar insistente con sus tintineos al pasar cada segundo. Mis nervios estaban que querían salir por mis poros. Después de 20 minutos en esa horrible sala, se abrió la puerta y salió para mi sorpresa aquella chica Punk, Amanda, no me lo podía creer que terrorífica coincidencia. Estaba como si todo mi cuerpo no me respondiera, ella me sonrió y se largó sin más como si yo fuera una hormiga débil que podía pisar. No parece la misma, su ropa ahora es de ejecutiva. En ese instante, su manera de sonreír, es formal y comedida. 

Me levanté para ir hacía la puerta, al llegar a la habitación sólo había una mesa y dos sillas vacías y una máquina de agua. Me pregunté, ¿Dónde está la chica? Que ridícula pregunta, es ella quien me va entrevistar, Amanda. Me senté otra vez en el sillón y caí tan derrotada al recordar mi estúpida actuación en el tren.

No podía creerlo, estaba tan impactada que no me di cuenta cuando ella entró. ━Hola Sofia.

━¿Cómo está?, espero que bien ━dijo como pequeña broma. ━Que coincidencia, el mundo es un pañuelo ━dije en tono formal.

Lo ella siguió con una prueba psicológica. Me preguntó acerca de qué haría si me encontraba en ciertas situaciones comprometidas en mi vida personal, yo respondía con cierta brevedad, esas preguntas era para averiguar: si era violenta o si era amable. Estaba incómoda ante ellas, porque me sentía como si estuvieran evaluando para concluir que era una impresentable. No entendía como para ser una secretaria de un abogado necesitarán tantos datos de mi personalidad. Pensé, “seguro que la anterior secretaria le había causado problemas en esos aspectos”. Yo era un poco neurótica a veces, pero por lo demás soy un ser bastante normal. Después de mi interrogatorio, percibí en su cara cierta decepción.

Aquí termina mi historia con esa chica, porque cuando salí de allí jamás la he vuelto a ver, pero lo que aprendí de ello es que tu vida personal y la forma de enfrentarte cuenta para ser contratada o mandarte a tomar el viento. También que las coincidencias pueden ser un arma de doble filo.

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